martes, 6 de mayo de 2014

MAELA participa de la IV Conferencia Especial para la Soberanía Alimentaria en Santiago de Chile.


La coordinadora de MAELA Argentina, Alicia Alem, estuvo participando en representación de MAELA Continental, de la IV Conferencia Especial para la Soberanía Alimentaria que sesionó los días 2 y 3 de mayo pasados en Santiago de Chile, en una convocatoria de la Alianza para la Soberanía Alimentaria que reúne a redes regionales del continente.

Nota: Ignacio Cirio . MAELA Uruguay - Radio Mundo Real - Vía Campesina



Semillas: bases del sustento
La biodiversidad campesino-indígena como base de la Soberanía Alimentaria; nuevas amenazas a un patrimonio de los pueblos al servicio de la humanidad

Las amenazas tecnológicas y legales sobre las semillas libres, patrimonio de los pueblos campesinos, agricultores e indígenas del planeta representan un riesgo para el sustento de la humanidad que debe ser detenida. Así lo determinó la IV Conferencia Especial para la Soberanía Alimentaria que sesionó los días 2 y 3 de mayo pasados en Santiago de Chile, en una convocatoria de la Alianza para la Soberanía Alimentaria que reúne a redes regionales del continente.

A lo largo del Siglo XX y lo que va del Siglo XXI se ha producido la mayor destrucción de la biodiversidad agrícola construida a lo largo de 12 mil años de agricultura, con una pérdida del 75% de ella. La agricultura industrial es la principal responsable, según las cifras de la FAO. Desde los comienzos de la agricultura se han cultivado o recogido más de 7.000 especies de plantas para la obtención de alimentos, muchas de ellas, con miles de variedades, que han sido recreadas en el diálogo de los seres humanos con la naturaleza.

“Esta destrucción se haya profundamente vinculada y está relacionada con un sistema productivo que ha perdido el rumbo”, señaló el grupo de trabajos sobre semillas –que incluyó en su conceptualización a las especies acuícolas con que trabajan los y las pescadores artesanales- en una declaración temática emitida al fin de las deliberaciones.

La integrante de la Red por una América Latina Libre de Transgénicos, Elizabeth Bravo, desde Ecuador, realizó una reseña de la implantación de legislaciones restrictivas al uso e intercambio de semillas propias por parte de los agricultores, así como de una fuerte ofensiva de la industria semillera trasnacional para la criminalización de dicha dinámica ancestral, de modo de asegurar sus lucros a través de la imposición de derechos de obtención vegetal, registros y patentes de derecho de propiedad intelectual. Por ejemplo, manifestó que los países que firman tratados de libre comercio con países o bloques de países signatarios de la legislación de la Unión Internacional de Protección de los Derechos de Obtención Vegetal (UOPV 91), se ven obligados a asumir esa reglamentación, que es un mecanismo de apropiación de la biodiversidad.

 Versión completa de la Declaración donde se resume el posicionamiento de la IV Conferencia:

Declaración sobre la Biodiversidad para el Sustento: ¡Debemos detener ya la destrucción de las bases de nuestra subsistencia!
 4-5-2014

Alianza por la Soberanía Alimentaria de los Pueblos de América Latina y el Caribe

Nosotros, campesinas y campesinos, pescadoras y pescadores artesanales, pastoras y pastores, recolectoras y recolectores, indígenas, mujeres y jóvenes y otras organizaciones de la sociedad civil de todo América Latina y el Caribe denunciamos la apropiación de nuestros sistemas alimentarios y de subsistencia por parte de un sistema corporativo, que con la complicidad de gobiernos y organismos internacionales, busca convertir los alimentos en mercancías y especular con ellos, para obtener cuantiosas ganancias.

Los sistemas industriales de producción agrícola, ganaderos y pesqueros y acuicultura intensiva junto con el avance de mega proyectos extractivos de infraestructura, turísticos y políticas de explotación, están llevando a la humanidad a un callejón sin salida, que se caracteriza por la destrucción de los ecosistemas naturales y de la depredación de los recursos, los conocimientos tradicionales, la forma de vida campesina, pesquera y la biodiversidad.

Esta situación requiere de una acción urgente de parte de gobiernos y organismos internacionales, que vaya más allá de tibias declaraciones y aborde los problemas de fondo y las causas centrales. Requiere además que las comunidades tomen en sus manos la defensa irrestricta de sus sistemas de producción autónoma y soberana.

Se trata de una guerra contra los pueblos, que desde el comienzo de los tiempos han subsistido y alimentado a la humanidad, para apropiarse de sus territorios, sus semillas, sus conocimientos y su biodiversidad que ya ha demostrado sus nefastas consecuencias.

A lo largo del Siglo XX y lo que va del Siglo XXI se ha producido la mayor destrucción de la biodiversidad agrícola construida a lo largo de 12 mil años de agricultura, con una pérdida del 75% de ella. La agricultura industrial es la principal responsable, según las cifras de la FAO. Desde los comienzos de la agricultura se han cultivado o recogido más de 7.000 especies de plantas para la obtención de alimentos, muchas de ellas, con miles de variedades, que han sido recreadas en el diálogo de los seres humanos con la naturaleza.

En la actualidad únicamente 30 cultivos proporcionan el 95% de los alimentos del ser humano, y tan sólo cuatro de ellos – el arroz, el trigo, el maíz y las papas – suministran más del 60 %.
La ganadería campesina y familiar ha realizado una contribución de más o menos 4.500 razas a partir de 40 o más especies animales y desarrolladas durante los últimos 12.000 años. Seis razas de animales por mes están desapareciendo. Estas razas representan al conjunto remanente de diversidad genética animal, que debería suplir las demandas alimentarias futuras. Informaciones recientes sugieren que el 30% de las razas del mundo están en peligro de extinción. La causa principal es el avance brutal de sistemas de producción industrial que se basa en apenas tres especies (vacas, cerdos, gallinas) y que ocupan territorios, contaminan el ambiente, generan nuevas enfermedades, amenazan a razas criollas y a los seres humanos.

La inmensa diversidad hidrobiológica en mares y ríos, es el principal sustento para la pesca artesanal. Por miles de años está produciendo alimentos para los pueblos de manera sustentable, y se encuentra seriamente amenazada por el avance de sistemas industriales de pesca que han arrasado con la diversidad hidrobiológica .Hoy el panorama nos muestra que más del 50 % de las poblaciones marinas mundiales están completamente explotadas, un 17 % sobreexplotadas y un 8% agotadas debido al uso abusivo. La producción de las pesquerías de aguas continentales se ve a menudo afectada por la pesca indiscriminada por la flota industrial de arrastre que destruyen los fondos marinos y las biomasa y lo más grave es la destrucción de los ecosistemas y contaminación ambiental de la acuicultura intensiva y la modificación de las cuencas fluviales, que afectan a la capacidad de la producción pesquera y a la biodiversidad.

Finalmente los bosques, ríos, mares, manglares, selvas, montes, praderas y otros ecosistemas naturales - que dan sustento a miles de comunidades pesqueras y de pueblos indígenas, recolectores y campesinos en el mundo - están sufriendo un severo ataque por el avance del modelo descrito. Cada año se pierden 13 millones de hectáreas de bosques, principalmente por su conversión a otros usos de la tierra.

Toda esta destrucción se haya profundamente vinculada y está relacionada con un sistema productivo que ha perdido el rumbo.

Este sistema se caracteriza por:

Descripción: - La mercantilización de los bienes naturales, la expansión de los monocultivos, el uso de semillas híbridas y transgénicas y la aplicación consiguiente de agrotóxicos.
Descripción: - Una concentración corporativa sin precedentes que hace que en la actualidad la mayor parte de los diferentes nichos de mercado esté controlado por un puñado de corporaciones.
Descripción: - La utilización de tecnologías peligrosas como el uso de agrotóxicos, de semillas transgénicas, y de la agricultura de precisión, que tienen como objetivo el control corporativo del sistema agroalimentario. A ello se suma el peligro de adopción de nuevas tecnologías como las semillas Terminator, los nuevos cultivos transgénicos resistentes a herbicidas altamente peligrosos, la biología sintética y otras.
Descripción: - La aplicación de los derechos de propiedad intelectual sobre la vida (patentes, derechos de obtentor y otros) y las normas que obligan a registrar y certificar semillas y la producción agroecológica, como mecanismos para la monopolización de la agricultura, las semillas, y la vida en general. En este terreno el impulso de Leyes de Semillas a partir de UPOV 91, ha adquirido en estos últimos años una virulencia inusitada en todo el Continente.
Descripción: - El impulso de mecanismos de mercado como la “Economía Verde” se están imponiendo desde las esferas internacionales y nacionales, que propagandizan falsas soluciones a la crisis alimentaria.
Descripción: - La homogeinización de la producción como paradigma productivo, social y cultural. Esta homogeinización privilegia el consumo de bienes materiales uniformes a nivel global y está llevando adelante una profunda destrucción de la diversidad de culturas que la humanidad ha desarrollado por miles de años.
Descripción: - La contaminación producida por los sistemas productivos agroindustriales e industriales, que no asumen ninguna responsabilidad sobre los impactos que provocan.
Descripción: - La deslocalización de los sistemas productivos y de las comunidades como mecanismo para el control empresarial.
Descripción: - La apropiación de conocimientos, territorios, culturas para su mercantilización y comercialización.
Descripción: - El desplazamiento de millones de personas en todo el mundo hacia las grandes urbes para convertirlas en meras consumidoras pasivos y sin raíces.
Descripción: - La acumulación por despojo para ocupar, por cualquier medio, los territorios de los pueblos y comunidades pesqueras y convertirlos en espacios de saqueo.
Descripción: - La especulación financiera como mecanismo para colocar a todos los bienes en el mercado y maximizar ganancias corporativas.
Descripción: - La utilización de las crisis climática, energética, de biodiversidad, alimenticia y ambiental, para la creación de nuevos negocios y nuevos mecanismos de despojo.
Descripción: - Desvalorización e invisibilización de los modos de producción de los conocimientos a nivel de las comunidades.
Nosotros decimos ¡BASTA! y exigimos que se ponga fin a este proceso de exterminio de la naturaleza y de nuestros sistemas de vida. Exigimos incorporar a los diagnósticos técnicos, un análisis político que ponga nombre y apellido a los responsables de este crimen y que se establezcan los pasos a seguir para juzgar a los responsables, detener su accionar y restablecer sistemas productivos sustentables, que estén en manos de las comunidades.
Como mínimo un plan de acción para la Diversidad para el Sustento debería contener los siguientes aspectos:
Descripción: - Desmantelar el poder corporativo que sustenta a los sistemas productivos industriales de producción de alimentos, que están destruyendo nuestros sistemas de vida, como única posibilidad de supervivencia de la humanidad.
Descripción: - La eliminación completa de todos los mecanismos de derechos de propiedad intelectual y de las leyes de semillas “Monsanto” que se están impulsando en casi todos los países de la región para avanzar con el proceso de apropiación de la vida y de los conocimientos de los pueblos, liquidar la agricultura campesina, la pesca artesanal y expandir la agricultura , pesca y acuicultura industrial.
Descripción: - La prohibición de todos los desarrollos tecnológicos, exploración sísmica y explotación hidrocarburífera y minera que conllevan a la desaparición de las especies más sensibles, amenazan a los sistemas naturales, agrícolas y hidrobiológicos y a la producción soberana de alimentos.
Descripción: - La declaración de América Latina como un Territorio Libre de Transgénicos evitar el ingreso de especies exóticas a nuestros mares y aguas interiores, la restauración integral de los ecosistemas ya afectados por estas tecnologías, la identificación de los responsables de su adopción y la puesta en marcha de las medidas necesarias para concretar esta decisión.
Descripción: - La prohibición y retiro del mercado de los agrotóxicos, comenzando por los plaguicidas extremadamente peligrosos, para caminar hacia una transición agroecológica.
Descripción: - El desmantelamiento de todos los mecanismos de especulación financiera con los alimentos, en aplicación del Derecho Humano a la Alimentación como un Derecho Humano Básico, que no puede estar sujeto a mecanismos de mercado.
Descripción: - El establecimiento de políticas públicas basadas en la Soberanía Alimentaria a partir de la participación de las comunidades locales y el respeto a la diversidad cultural, social y ecológica.
Descripción: - La puesta en marcha de una profunda Reforma Agraria Integral y Popular que devuelva la tierra a quienes producen alimentos, así como el reconocimiento del derecho al acceso a los recursos, como un derecho humano fundamental.
Descripción: - El reconocimiento del derecho de los pueblos de pescadores artesanales y recolectores a los territorios hidrobiológicos, su cultura y la diversidad como base para la continuidad de su sustento y comercialización.
Descripción: - La implementación de políticas públicas de apoyo de la producción agroecológica incluyendo el establecimiento y fortalecimiento de mercados locales.
Descripción: - La defensa de las Semillas como Patrimonio de los Pueblos al Servicio de la Humanidad y de toda la diversidad animal y acuática como base fundamental del sustento de nuestras futuras generaciones.
Al mismo tiempo nosotros, las organizaciones aquí presentes, nos comprometemos a seguir produciendo alimentos para la humanidad como los hemos venido haciendo desde los comienzos de la historia y como lo seguimos haciendo hoy, cuando con apenas un 24 % de las tierra, producimos el 70% de los alimentos que alimentan a toda la humanidad.

Santiago de Chile - 4 de mayo de 2014



 

jueves, 27 de marzo de 2014

Diploma de Extensión Universitaria en AGROECOLOGÍA y Economía Social y Solidaria


























Para mayor información escribir a: maela.argentina@yahoo.com.ar
Los esperamos!

martes, 11 de febrero de 2014

RESUMEN: Escuela Continental de Formación Política en Agroecología del MAELA




Una crónica/resumen del primer módulo de la Escuela Continental de Agroecología del MAELA realizada en Cañuelas, Provincia de Buenos Aires, Argentina.

1ª. ESCUELA CONTINENTAL DE FORMACIÓN POLÍTICA DEL MAELA

 

Profundizando la mirada para la acción 

 

Por Ignacio Cirio

El primer módulo de la I Escuela Continental de Formación Política (ECFP) del Movimiento Agroecológico de América Latina y Caribe (MAELA) llegó a su fin, dando inicio a la fase política en los diferentes países participantes: un semestre en que las delegadas y delegados de las organizaciones se comprometieron a internalizar en sus colectivos y junto a las coordinaciones nacionales del Movimiento acciones de fortalecimiento organizativo preparatorias para la segunda instancia prevista para mediados de año.
Fueron once días de formación, bajo la metodología de Educación Popular, realizados en la localidad de Cañuelas, a unos 60 kilómetros de la Capital Federal Argentina. Participaron 18 mujeres y siete varones de un total de 26 organizaciones provenientes de 12 países latinoamericanos, además de los integrantes de la Comité Coordinador Continental (CCC) del Movimiento, militantes de organizaciones locales y el equipo de facilitadores/as en temáticas como Género, Comunicación, Agrotóxicos y Transgénicos, Economía Social y Solidaria, Educación Popular y Soberanía Alimentaria.
La conceptualización de la Agroecología como propuesta política que propende a un cambio profundo de las estructuras agrarias, alimentarias y económicas, con justicia social y de género, fueron algunos de los nodos centrales del trabajo de formación de cuadros de MAELA.
Asimismo, se buscó el fortalecimiento de este Movimiento, con 22 años de vida, en su estructura, así como de la capacidad de interlocución de sus delegados y representantes en diferentes espacios de articulación o negociación en que participa la organización a nivel nacional, regional, continental e internacional.
Tal es el caso de la Alianza por la Soberanía Alimentaria de los Pueblos de América Latina y Caribe, el Comité Internacional de Planificación para la Soberanía Alimentaria (CIP) o el Mecanismo de la Sociedad Civil del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial, por citar algunos espacios.
La convicción de la necesidad de fortalecer la propuesta política agroecológica como forma de trazar caminos hacia la Soberanía Alimentaria, la riqueza de experiencias comunitarias y locales, con proyección a los procesos nacionales y la defensa de los territorios frente al avance del paquete productivo de la agroindustrialización, quedan entre los resultados de los días de debate e intercambio de experiencias, en un enero atípicamente lluvioso, al sur del continente.
También la recuperación de la mirada de género y los saberes tradicionales y ancestrales en la conformación de sistemas agroalimentarios soberanos como claves en una nueva concepción de desarrollo rural, de un lado y la calidad de vida o “Buen Vivir” en los espacios urbanos, de otro, fueron aspectos resaltados por facilitadores, participantes e invitados a la Escuela.
La interacción con estados y gobiernos, con la academia e incluso con las estructuras de partidos fueron aspectos que quedaron abiertos al debate. No obstante, la Escuela de Formación Política –un proyecto largamente madurado en la estructura del Movimiento- puede servir como referencia clara del conjunto de transformaciones que el MAELA ha atravesado desde que en 2009 definiera su tránsito hacia una estructura de movimiento social donde el sujeto político fundamental lo conforman campesinos, indígenas, productores y productoras familiares agroecológicos, con el acompañamiento de organizaciones de asesoramiento técnico y político. El evento también sirvió como denuncia de la disputa territorial que se vive a nivel del continente, de acuerdo a tres de los testimonios de participantes en la Escuela con quienes dialogamos.

Costa Rica: la contracara de la piña

 

Grace Navarro Pérez pertenece a la Red de Mujeres Rurales de Costa Rica, donde se articulan mujeres del campo en torno al eje de procesos de formación y rescate y defensa de la tierra campesina, las semillas y los saberes tradicionales. La Red es una herramienta de empoderamiento de las mujeres en sus distintos territorios, a través de talleres y visitas colectivas a fincas diversificadas en las varias regiones ticas.
La Red interacciona con el aparato estatal, indica Grace, pero “las que hablamos somos nosotras”, agrega y aclara que existen varios casos de “invasión” trasnacional a través de minería y agronegocios. En su región, es el caso del monocultivo de piña (ananá) a través de la multinacional PINDECO, en tierras estatales inicialmente destinadas a distribuir entre familias campesinas. Sin embargo, la trasnacional explota esas extensiones a cambio de una renta módica, explica Grace. Se trata de kilómetros y kilómetros cuadrados de cultivos que han transformado hasta el propio paisaje, grafica.
En otros territorios, en el Caribe tico y al sur del país por ejemplo, la piña es sustituida por los bananales. “Hay poblaciones que tienen serios problemas de salud por los venenos que se aplican allí. El agua en esas regiones ya no es potable, está envenenada y llega solo a través de cisternas” algunas veces a la semana, indica la referente de MAELA.

La defensa de las “gallinas de patio” o criollas, tras una experiencia en que el Ministerio de Agricultura (MAC) entregó a cada familia algunos ejemplares cuya genética requería alimento concentrado y por ende la obtención de insumos externos a la finca, es parte también de las experiencias de la Red, que se complementa con la conservación e intercambio de semillas criollas. Grace trabaja la finca diversificada de sus padres y como tal, señala, ha logrado influir en la toma de decisiones del predio y ha introducido cambios en el sistema productivo en transición agroecológica a partir de nuevos conocimientos adquiridos en el marco de la Red, que a su vez integra MAELA. Para ello se enfrentó primeramente al método tradicional para sus padres, que sin embargo se apropiaron de las nuevas técnicas agroecológicas.
Ser parte de un Movimiento con carácter continental, que postula la Agroecología como proyecto político, también internacional, es para Grace “sentir y confirmar que estamos apoyadas, ver que en las regiones, países o comunidades estamos en una misma lucha y que se está trabajando en conjunto”. De su participación en la ECFP, Grace analizó los distintos ejes “como parte de mi diario vivir”, señalando que el trabajo la ayudó para conceptualizar y enmarcar la práctica de la Red en categorías de análisis más profundas. “Lo que hacemos tiene gran valor. Y esta Escuela nos sirve para empoderarnos cada día más”, dice Grace.

La organización y la mirada internacionalista es para ella una ganancia fundamental en su vida, como mujer rural: “de no haber participado en estos espacios –señala- no me diera cuenta de toda la problemática que hay en mi país; estuviera enredada en el rollo del progreso, del desarrollo… es decir que creo que solo organizadas tenemos noción más clara de la realidad. Por ejemplo, yo vivo a media hora de los piñales y no me daba cuenta, no analizaba el efecto que nos estaba causando. Cuando concurrí en mi comunidad a un espacio de capacitación de la Red que hablaba de eso, me alarmé porque no me estaba dando cuenta”.
Cuando la consultamos sobre la mirada de género, Grace apunta que la apropiación de conocimientos sobre su propio cuerpo, su femineidad, su maternidad y el valor de su trabajo, productivo y reproductivo, culmina quebrando los fuertes estereotipos y construcciones sociales que rigen, más marcadamente para las mujeres del medio rural.

La “edad de casarse”, de “ser madre”, etc. son parámetros muy condicionantes a nivel de las comunidades rurales donde nació y vive Grace, que son parte de las construcciones sociales de género, que la capacitación ayuda a des-naturalizar. “Quizá si no hubiera participado en espacios organizados estaría llorando por no haberme casado, cuando en realidad es una decisión mía”, dice Grace, acompañando la frase con una risa sonora.

Colombia: semillas y desobediencia civil

 

Y con la misma sonrisa, casi con ansiedad por contar las experiencias que se llevan adelante en el resguardo indígena de Cañamomo, del departamento colombiano de Caldas, nos recibe María Velma Echavarría, protegiéndose del duro sol bonaerense de enero bajo uno de los varios árboles que rodean a la ECFP.
La geografía plana, de pampas extensas y pastos infinitos, reverdecidos por las recientes lluvias y solo parceladas por alambrados y cortinas de eucaliptus dista mucho de las tres cadenas montañosas que caracterizan a Colombia. Allí, cada palmo de terreno, por empinado y remoto que parezca, es fuente de producción de alimentos para las familias indígenas y campesinas.
Y hasta allí también llegó la “Revolución Verde” y el mercado alimentario globalizado internacional, buscando insertar a los campesinos en ese mercado, sustituyendo las fincas diversificadas por el monocultivo del café. Ya no sería necesario cultivar la yuca, el banano, el mango, la papa, el aguacate o el maíz, escucharon los campesinos de parte de los “promotores” del “desarrollo rural”, en no pocos casos desde funciones públicas.
La solución era arrancar los palos frutales, los árboles de abrigo, las huertas medicinales… para cultivar el café que, vendido en el mercado internacional, significaría la renta necesaria para adquirir todo lo que antes se producía dentro del predio. Las semillas tradicionales ya no eran necesarias y así fueron descartadas y casi olvidadas. Casi… Pasaron algunas cosechas y el plan “perfecto” del monocultivo resultó desastroso para las familias campesinas, encadenadas a los vaivenes del precio internacional del café –hoy en crisis aguda-, al paquete productivo con agrotóxicos y concentración de la riqueza, a los intermediarios y acopiadores del grano mágico y sagrado.

Para recuperar las semillas que había acompañado a las comunidades por siglos era necesario un plan, un “Plan de Vida” de acuerdo con la definición de los Cabildos Indígenas colombianos, como proyección estratégica integral, que encontró su punto de partida precisamente en las semillas, en sus semillas.
Así surge la figura del guardián y la guardiana. “No podemos hacer Soberanía Alimentaria con semillas de fuera”, dice María Velma, por lo cual se inicia con urgencia la creación de una estructura de rescate, cuidado, multiplicación y conservación de la riqueza fitogenética y su cultura asociada, a partir de un diagnóstico compartido respecto a la pérdida acelerada de variedades.

Como en Cañamomo fue el caso del café, en otras regiones colombianas el monocultivo que amenazaba esa biodiversidad pudo haber sido la caña de azúcar, la palma aceitera o el algodón.
En el departamento de Caldas, Cañamomo fue el resguardo que inició este proceso, el cual se extendió por otros resguardos indígenas vecinos y generó la denominada “Casa de las Semillas” cuya intención es generar un ambiente adecuado para las mismas, inserto en el propio territorio y que dista mucho del “banco” de semillas que refleja en su concepción la idea financiera de la agricultura.
La necesidad de que las semillas estuvieran disponibles incluso para agricultores ajenos a los resguardos involucrados en esta apuesta estratégica propició también un sistema de comercialización por la cual los campesinos indígenas reciben renta, pero además evitan el ingreso de las semillas industrializadas, híbridas o transgénicas.

No obstante, María Velma señala que las políticas públicas del estado colombiano favorecen precisamente el paradigma opuesto. La reciente resolución “9.70” ha criminalizado la producción autónoma de semilla, generando incluso quemas de semillas familiarmente producidas.
Ante ello, el posicionamiento es a la desobediencia civil: “ni nos vamos a registrar ni nos vamos a certificar; si todos hacemos lo mismo organizadamente, el ICA (Instituto Colombiano de Agricultura) no puede enviar un policía a cada finca”, dice la dirigente de MAELA comentando el proceso de “entutelado” de la resolución por no cumplir con las exigencias de consulta libre, previa e informada, taxativa para los territorios indígenas de acuerdos a reglamentaciones internacionales, internalizadas en el marco de Naciones Unidas.
Sobre la significación de la Escuela de Formación Política del Movimiento, María Velma destacó la necesidad de incidencia en distintos espacios, así como la identificación de problemáticas, diagnósticos y resistencias comunes.

“Vemos que estamos en lo mismo, en la misma dinámica, pero también la Escuela me ha permitido fortalecer algunas cosas que desde nuestro proceso podemos estar en debilidad. Para nosotros el tema central es el de la semillas, sin ellas se cae todo el imaginario que uno tiene de la Agroecología porque son la base de la Soberanía Alimentaria”, dice María Velma.
Dentro de las parcelas, el trabajo de cuidado y conservación de las semillas tiene claramente rostro de mujer, en tanto los varones, generalmente, dedican su tiempo a los cultivos que generan renta.
De ahí la importancia de la lectura de género y la división sexual del trabajo, con que contó la Escuela. “Desde que soy guardiana de semillas, me siento mejor persona. He logrado mirar al fondo de mí y avanzado en muchas cosas. Me siento mucho más comprometida y transmitiendo un mensaje, primero que todo a mis hijos: que logren entender y respetar la vida en toda su expresión”.

Paraguay: el imperio sojero

 

La delegación paraguaya a la I ECFP fue importante, reflejo de la reciente incorporación de varias organizaciones de ese país al Movimiento. Las que estuvieron presentes en Cañuelas son la Coordinadora Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas (CONAMURI), el Centro de Educación, Capacitación y Tecnología Campesina (CECTEC) y la Coordinadora de Empresas Asociativas Rurales Campesinas y Departamentales (CEARD). El simple dato de la caída abrupta de la población rural en las tierras paraguayas (en números redondos, pasó del 60 al 30 por ciento de la población en la etapa pos-dictadura, es decir unos 25 años) es una fotografía orientadora de la profunda crisis humanitaria, social y alimentaria del territorio corazón de América del Sur.

En junio de 2012, un golpe de estado con el apoyo explícito del agronegocio, el latifundio y trasnacionales como Monsanto y Río Tinto-ALCAN, truncó las expectativas de dignificación del medio rural paraguayo, nacidas al calor del gobierno del religioso Fernando Lugo. Cuando aún los ecos de lo que se conoció como “golpe de estado parlamentario” –que le costó a Paraguay su suspensión del Mercado Común del Sur (MERCOSUR)- se habían liberado autorizaciones para nuevos eventos transgénicos, los procesos de recuperación de tierras “mal habidas” por parte de organizaciones campesinas volvieron a foja cero y las licencias de explotación minera se aprobaron en tiempo récord por el nuevo régimen de facto.
La frontera agrícola-sojera avanza aceleradamente en Paraguay, generando como contracara una centena de asentamientos irregulares en torno a las principales ciudades del país como son Asunción, Ciudad del Este o San Pedro. Los asesinatos selectivos a líderes y lideresas campesinos, la persecución de las organizaciones y la injerencia internacional tanto a nivel territorial (empresarios “brasiguayos”) o estratégico (presencia de instancias de inteligencia y seguridad tanto norteamericanos como israelíes) son parte de la acuarela del Paraguay 2014, con el gobierno de Horacio Cartes.

Lilian Galeano es parte del equipo de la Escuela de Formación Campesina en Agroecología de CECTEC en Itapúa. Su familia, campesina, se dedica al vivero, tanto de árboles autóctonos como de yerba mate, cuyo cultivo que pese a ser uno de los tradicionales del país, se ha extendido en los últimos años.
Como educadora, tiene una visión panorámica de las injusticias de género que priman en el campo paraguayo: muchas veces-relata- son los hermanos varones los que acceden a la capacitación por decisión de los padres, relegando a las mujeres a las tareas internas de la casa. El CECTEC, internaliza políticas diferenciadas en ese sentido, buscando revertir dicha “naturalización” a las puertas del instituto educativo e influyendo en las familias cuando se trata del “tiempo de hogar” que los estudiantes intercalan con el “tiempo escuela”.

Sobre su saldo personal de la primera ECFP, Lilian subraya precisamente la mirada feminista y señala que la veloz venta o arrendamiento de parcelas en Paraguay ha dificultado las posibilidades de las mujeres en la producción agroecológica. Así, la profundización en las políticas de género es para Lilian, con 24 años y siete hermanos y hermanas, una ganancia que se acompaña con la metodología de educación popular que rigió la Escuela. Su formación ha sido, cuenta, “enfocada hacia lo productivo”, pero la experiencia en MAELA, de cuya Asamblea del Cono Sur realizada en diciembre en Uruguay también participara, le ha servido para valorar “la importancia de la incidencia política” en un escenario como el paraguayo donde la contradicción “agronegocios versus agroecología” es una lastimosa realidad.

Lilian, Grace y María Velma coinciden en la importancia de una articulación continental como MAELA y la formación política de sus cuadros, entendiendo que los debates y aprendizajes acontecidos en Cañuelas, cerca del Aeropuerto de Ezeiza, en Buenos Aires, incidirán en la propia toma de decisiones del Movimiento en los diferentes espacios internacionales y fronteras adentro de cada país.
Todas y todos, confiesan que la Escuela quizá haya extendido las agendas necesarias a profundizar, como debate interno –que se reflejará en la próxima Asamblea Continental prevista para este año 2014- y también como capacidad de construir estrategia, interactuar con instancias de poder y movilizar alianzas.

Porque, al fin y al cabo, se trata de transformar un sistema proveedor de la alimentación del planeta.

más información en : http://www.maela-agroecologia.org/

martes, 21 de enero de 2014

ESCUELA CONTINENTAL DE FORMACION POLITICA EN AGROECOLOGIA DEL MAELA





ESCUELA CONTINENTAL DE FORMACION POLITICA EN AGROECOLOGIA DEL MAELA

Del 20 al 30 de enero del cte se llevará a cabo el primer tramo presencial de la Escuela Continental de Formación Política en Agroecología del Movimiento Agroecologico de Latinoamérica y Caribe (MAELA) en el distrito de Cañuelas, Pcia de Bs As, Argentina.

Participarán de manera preferente miembros de organizaciones campesinas, indígenas, afroamericanas, de agricultura familiar de diversos países de América Latina y el Caribe, que se destacan por su compromiso con su organización local, MAELA Nacional y la defensa de la Agroecología.
Como parte de las actividades de la escuela el día 25 a partir de las 18 hs habrá en Cañuelas un espacio de intercambio con actores de la agricultura familiar de la región : integrantes de organizaciones, técnicos y estudiantes. Quienes quieran participar de esta actividad se pueden comunicar al Tel 02226 15 573023 o al Facebook de la Coop. APF  Cañuelas.
Otra actividad abierta será un Foro Público que realizaremos el 29 de enero a las 9 hs en el Centro Cultural Conti en Capital Federal.


La Escuela Continental de formación política en Agroecología, surge del esfuerzo del MAELA por formar referentes de organizaciones, hombres y mujeres, que impulsen propuestas agrarias en favor de la Agroecología y de la Soberanía Alimentaria. La Escuela contribuirá para que los participantes construyan un diagnóstico de nuestra  realidad rural en Latinoamerica en común, desarrollen pensamiento crítico y organicen y fortalezcan sus destrezas para promover y consolidar la organización de comunidades campesinas, indígenas, afroamericanas y de otros sectores que se identifican con la Agroecología. La Escuela aportará al fortalecimiento del MAELA para que sus organizaciones participen activamente en la construcción de políticas públicas en los planos local, nacional e internacional para el  buen vivir de los pueblos.



Surgimiento de la Escuela

MAELA y sus organizaciones han cumplido un rol primordial en la capacitación y difusión de la Agroecología en nuestro continente. Como movimiento internacional ha contribuido decisivamente en procesos formativos de técnicos y de promotores rurales, lo que a su vez, junto a las familias campesinas, han desarrollado la Agroecología en los territorios, desde los principios de la Educación Popular, con procesos formativos que han revalorizado cada vez más el conocimiento local, el aprender haciendo y el diálogo de saberes.  Dado el crecimiento conceptual y el fortalecimiento de Agroecología como bandera de lucha campesina en nuestro movimiento, es clave abordar la dimensión política de la Agroecología que nos permita generar un avance en la incidencia politica y la acción organizada en los países.
La vida rural en América Latina se desenvuelve en medio de una realidad sumamente conflictiva: la expansión del modelo del agronegocio y su secuela de impactos socio-ambientales tremendamente negativos, y por otro lado las organizaciones y comunidades campesinas e indígenas fortaleciendo las iniciativas agroecológicas en los territorios, a pesar de ser olvidadas, perseguidas, frenadas. Por esto para MAELA es fundamental avanzar en la formación política de referentes de estas organizaciones agroecológicas, que aporten decisivamente a construir propuestas agrarias, activar la movilización social que fortalezca nuestro movimiento, en cada país con lógica y visión latinoamericana por la Agroecología y la Soberanía Alimentaria.
 

martes, 3 de diciembre de 2013

3 de Dic. - Día Internacional del No uso de Plaguicidas


Día Internacional del No uso de Plaguicidas

Nuevamente el 3 de diciembre, el día en el cual recordamos la muerte de más de 8.000 personas en la masacre de Bhopal, India, nos encontramos en tiempos de luchas, protestas y propuestas en toda Latinoamérica. Luchas para frenar el avance los cultivos transgénicos y su paquete contaminador asociado; insecticidas, herbicidas, fertilizantes. Insumos químicos tóxicos que degradan el ambiente, impactan en la salud humana  y erosionan nuestras culturas.

Valoramos y apoyamos las luchas de la comunidad de Islas Malvinas, en Córdoba  Argentina, que renueva día a día su negativa a la instalación de la empresa Monsanto en su territorio, Instalación que amenaza continuar contaminando el aire, el agua, los suelos más las semillas nativas. Ni la represión, ni el abuso de poder podrán doblegar a quienes resisten en el acampe solidario instalado frente a la empresa. Asimismo destacamos, la “Campaña contra los Plaguicidas” que se realiza en Chile, Brasil y Argentina y la  persistente lucha que se lleva a cabo en  países de América Latina y el Caribe para lograr la prohibición de los plaguicidas más peligrosos, donde se han logrado avances importantes en estos últimos años,  como es el caso de Panamá y El Salvador. También el valioso trabajo que se realiza en Cuba y República Dominicana, Bolivia, Paraguay, Brasil, Argentina y Ecuador en el desarrollo de la agroecología.

También queremos recordar las luchas de las organizaciones de Chile, México, Costa Rica, Paraguay, Argentina, Uruguay,  Brasil  y otros países de Latinoamérica  que rechazan el avance de la autorización, venta y cultivo de los organismos genéticamente modificados que claramente atentan contra nuestra cultura alimentaria.  

Nuevamente llamamos la atención sobre la dualidad de las políticas públicas puestas en práctica en la mayoría de nuestros países que favorecen la instalación de empresas contaminantes sostenedoras del modelo económico basado en los agronegocios que  refuerzan  el uso de los plaguicidas y su consecuente impacto en la salud y el ambiente.
Asimismo queremos valorar los intentos de investigar, proyectar, llevar a la práctica sistemas de producción, distribución y consumo de alimentos respetuosos de los ciclos y relaciones naturales así como de las necesidades, relaciones, cosmovisión  y procesos sociales . Recientemente cerca de 4.000 personas, estudiantes, miembros de comunidades, productores, técnicos, funcionarios, nos reunimos en el VIII Congreso de Agroecología de Brasil a fin de analizar y discutir propuestas de acción, además de conocer acciones  concretas donde se muestra claramente la viabilidad, sustentabilidad y equidad de la agroecología, no solo como un  sistema productivo sino como un modo de producción de alimentos respetuoso de los bienes naturales, que promueve los mercados solidarios , la salud y la soberanía alimentaria.  La agroecología se sigue presentándose como la única alternativa de vida capaz de recomponer los lazos entre los seres humanos y la naturaleza.

Seguiremos encontrándonos en cada lucha, debate,  feria, mercado solidario para 
llevar adelante la vida en un mundo justo, diverso y equitativo.


Ing. Agr. Javier Souza Casadinho
Coordinador regional RAP-AL                                                                        
Buenos Aires, 3 de diciembre de 2013